Centenario de Vicente Ramos

El historiador, poeta, hernandiano y erudito VICENTE RAMOS PÉREZ, nació en Guardamar el 7 de septiembre de 1919. El presente portal lo dirige Ramón Fernández Palmera, correo: ramon.palmeral@gmail.com, con motivo de su centenario. Seminario del 20 al 24 de marzo de 2019 Sede Universitaria Alicante.

lunes, 15 de marzo de 2021

Vicente Ramos & Manuel Molina: trazos de una amistad, por Ramón Palmeral en Hoja del lunes.com

 



Vicente Ramos & Manuel Molina: trazos de una amistad

Ramón Palmeral / Hoja del lunes.com

 

Conocí personalmente al historiador y político Vicente Ramos (1919-2011) a través del pintor Fernando Soria, en la sede la Asociación de Artistas Alicantinos cuando se inauguró su sede en un local de la Avenida Maisonnave el 19 de octubre de 2006.

Supe del poeta  oriolano Manuel Molina (1917-1990), afincado en Alicante, a través de Gaspar Peral Baeza, que gracia a él pude contactar con su viuda Maruja Varó, a la que entrevisté en varias ocasiones, y después en 2017 con sus hijas Marilé y Clemencia en el centenario del nacimiento de Molina.

Mostrada esta necesaria y breve  introducción he de comentar que tanto Manuel Molina como Vicente Ramos fueros amigos y entusiastas seguidores del gran poeta Miguel Hernández, publicaron en cooperación el libro Miguel Hernández en Alicante, Colección Ifach, 1976.  Por su cuenta, e individualmente publicaron otro libros. Ambos amigos tuvieron relación de amistad con Josefina Manresa, viuda del Hernández, cuando residía en Elche, e incluso ayudaron a sus estudios a Manuel Miguel, el segundo hijo de Hernández y Josefina, cuando estudió por una temporada en Valencia con el matrimonio María de Gracia Ifach, seudónimo de Josefina Escolano, y marido Francisco Ribes.

Nuestros dos personajes, cumplieron sus respectivos centenarios, primero Manuel Molina en 2017 y seguidamente Vicente Ramos en 2019 de los que me ocupé de dar  conocer en  la Red con dos sendos blogs. A Molina se le hizo una exposición en la sala Juan Francés en la Sede de la Universidad cuyo comisariado fue el profesor Cecilio Alonso. A Ramos se le hizo un Seminario que el que fui invitado a participar con una la catedrática Consuelo Jiménez de Cisneros en la Sede de la Ciudad Universitaria.

De ambos personajes existen los portales: Vicente Ramos en el centenario de su nacimiento, y Manuel Molina centenario de su nacimiento. En cuyos portales se recoge toda la información biográfica y bibliográfica que se ha podido recoger.  En Hoja del lunes.com  publiqué un artículo en 2019, anunciando los actos del centenario de Vicente Ramos.

El archivo de Vicente Ramos se halla depositado en la Biblioteca Pública Municipal de  Guardamar del Segura al cuidado de Otilia Macía Amorós, del Ayuntamiento de Guardamar en el centro de Estudios e Investigación Vicente Ramos. El legado  Manuel Molina se haya indexado  en el Centro de la Memoria Histórica de la Universidad de Alicante.

 

 

Breve reseña biográfica de Vicente Ramos

Vicente Ramos Pérez nace a las 5.45 horas del 7 de septiembre de 1919 en la calle Ingeniero Mira de Guardamar del Segura -Alicante-, hijo de Vicente Ramos Cánovas, juez de paz y propietario, y Rosario Pérez Aldeguer, hija de propietarios fallecida sobre 1922, cuando Vicente tenía unos dos años. Su hermana Rosario fallece también a los siete años de edad. Su padre viudo contraerá segundas nupcias en 1927 con Joaquina López Gil (profesora en Novelda), quien sería su segunda madre y un gran apoyo. Será en iglesia San Pedro Apóstol de Novelda donde hará la Primera Comunión, por ello decía que era hijo «eucarístico de Novelda». Tendrá una hermana de padre: Pilar Ramos López.

El traslado de su segunda madre a Alicante (1934) le anima a matricularse en el Instituto Joaquín Costa, donde entablará amistad con los que se convertirían en destacados personajes de la sociedad e intelectualidad alicantina. Sus visitas a la Biblioteca Provincial le valdrían para sumergirse en las teorías enunciadas por los grandes pensadores del anarquismo filosófico, y en diciembre de 1936 se afilia a Unión Republicana, aunque aquello era más bien una tertulia literaria, donde conocerá a Manuel Molina. Durante la guerra civil ejercerá como practicante en sanidad. Entre sus visitas a la Biblioteca Municipal, el archivero y editor Eduardo Irles y Garrigós le insta a leer a Gabriel Miró y le regala un ejemplar de “La novela de mi amigo”. Ingresa en el antiguo Ateneo, donde gracias a Manuel Molina conoce a Miguel Hernández el 21 de agosto de 1937.

Tras la guerra civil, junto con Rafael Azuar, Manuel Molina, Reolid y Francisco García Sempere escriben “Testimonios, ilusiones y desilusiones de la guerra”, y publican la primera revista literaria que surge en España tras la contienda, “Arte Joven”, de un solo número. Licenciado en Filosofía y Letras en 1943, se doctoró en la Sección de Filología en la Universidad de Valencia en 1963, con la tesis doctoral El mundo de Gabriel Miró, entre los miembros del Tribunal estaba al catedrático Mariano Baquero Goyanes

En 1941 conoce en el Casino de Alicante a Manolita Moya García, la que será su mujer en 1943, y madre de sus dos hijos Vicente José y Manuela del Rosario (Noly). Ese mismo año comenzará las clases en la Universidad Central de Madrid, licenciándose en Filosofía y Letras en 1943. Junto con Manuel Molina y Rafael Azuar lanza la revista “Intimidad Poética” y la colección de libritos “Leila”. También fue poeta con dos obras premiadas y fundamentales: “Destino de tu ausencia”, 1957 y “Elegías de Guadalest”*, 1958 con inspiración del gran poeta checo Rainer Maria Rilke del que será un admirado lector.  Fue Ramos amigo personal de Oscar Esplá (tenían masías en Benimantell), Camilo José Cela, de Buero Vallejo, de Vicente Aleixandre, Manuel Molina, Josefina Manresa (viuda de Miguel Hernández), o de Juan Guerrero Zamora, primer biógrafo de Hernández.

Para el Seminario de su centenario: Hermenéutica de Elegías de Guadalest y Rilke, de Vicente Ramos, edición no venal de 50 ejemplares numerados y agotados, por Ramón Fernández Palmeral. El lector la puede leer el libro digital en Calameo.

 

 

Breve biografía de Manuel Molina

 Manuel Molina Rodríguez, nació el 28 de octubre de 1917 en la calle Trinidad de Orihuela (Alicante). Cursó estudios primarios y comenzó el Bachillerato en el Instituto de Orihuela, con el profesor Jesús Alda Tesán, quien era colaborador de la revista El Gallo Crisis. En su juventud conoció a los poetas Carlos Fenoll, Miguel Hernández, a los hermanos Ramón y Gabriel Sijé. Participó en reuniones literarias que éstos celebraban en la tahona de la calle Arriba. En 1935 se trasladó con su familia a Alicante y un año más tarde presidirá las Juventudes de Izquierda Republicana de esa ciudad. Tras la rebelión militar de 1936 sirvió como carabinero a la defensa de Madrid. En la Alianza de Intelectuales Antifascistas de Madrid conoció a Rafael Alberti, María Teresa León, Emilio Prados y Antonio Aparicio. En 1937 visitó a Vicente Aleixandre en su casa de Velintonia de Madrid junto a los milicianos Carlos Fenoll y Jesús Poveda.

Entre los varios libros que Molina le dedicó Miguel Hernández, se encuentra en el libro titulado Amistad con Miguel Hernández, Silbo Alicante 1971, cuya portada es un grabado de Miguel Abab Miró, que según mis anotaciones éste, lo pintó para la edición de El rayo que no cesa de Rafael Alberti, Buenos Aires, 1942. Aunque no figura portada de este libro.

Terminada la guerra, y tras pasar por el campo de concentración de la Plaza de Toros de Valencia, regresó a Alicante, tuvo que hacer el servicio militar forzoso con los nacionales en Burgo. Regresó de nuevo a Alicante, y se casó con Maruja Varó Busquiel el 6 de diciembre de 1943, con la que tuvo dos hijas: Marilé y Clemencia. En Alicante ejerció como capataz de obras, y posteriormente fue secretario de la Biblioteca Gabriel Miró de dicha ciudad, bajo el patrocinio de la Caja de Ahorros del Sureste. Junto a un grupo de poetas de posguerra como el historial Vicente Ramos y el poeta Rafael Azur revitalizaron la vida literaria de la ciudad creando varias revistas literarias y antologías con Tina Mercader, Ángela Gatell, José Albi, Julián Andúgar o María Beneyto. A este grupo de poetas se le unieron pintores como Gastón Castelló, Miguel Abad Mirón, Melchor Aracil, Pérez Pizarro y el escultor Pepe Carbonell.

He de estar la coordinación que hizo Molina para la Antología de la Poesía Alicantina actual (1940-1972) donde aparecen reseñas y pomas de Carlos Fenoll, Juan Valls Jorda, Trini Mercader, Vicente ramón, Rafael Azuar, Adrián Miró, Jacinto López Gorgé, José Paya Nicolau, Carlos Sahagún Santiago Moreno Grau, Julian Andúgar, José Albi y Ernesto Contras, Caja de Ahorros del Mediterráneo, 1973

El Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert publicó Versos escogidos del poeta Manuel Monina edición de Cecilio Alonso, Alicante 1992.

Actualmente, el legado de Manuel Molina se halla en el Archivo por la Democracia de la Universidad de Alicante, cuyos albaceas son Clemencia Molina Varó (hija) y el profesor Cecilio Alonso. La correspondencia epistolar alcanza 3.800 documentos en su mayor parte literarios, que corresponden a unos 400 remitentes, entre los que se destacan Vicente Aleixandre, Juan Gil Albert, Josefina Manresa (viuda de Miguel Hernández), Gabriel Celaya, Blas de Otero, Antonio Buero Vallejo, Celia Viñas, Leopoldo de Luis, Ángel Caffarena, Santiago Moreno o Carlos Sahagún.

El poemario más destacado de Molina lo publicó en 1950, titulado Hombres a la deriva, bajo la censura franquista, de tuyo texto el autor de este artículo ha escrito el ensayo Hermenéutica de “Hombres a la deriva” de Manuel Molina, publicado en Amazon en 2017, por Ramón Fernández Palmeral. Para este libro, como he comentado me entreviste con su viuda Maruja Varó y sus hijas Marilé y Clemencia –Clemencia en honor de la hija de Gabriel Miró del mismo nombre, puesto que Molina escribió Paisajes y personajes mironianos (1879-1979) para centenario de su nacimiento..

 

Amistad de Manuel Molina y Ramos con Miguel Hernández

El Miguel Hernández que hoy conocemos no hubiera sido posible sin la dirección e informaciones que Manuel Molina aportó de sus recursos a investigadores hernandianos como Juan Guerrero Ruiz, Concha Zardoya, Marie Chevallier, Elvio Romero, Simón Latino, María de Gracia Ifach (Josefina Escolano), Leopoldo de Luis, o aconsejando a Josefina Manresa sobre la multitud de cartas que recibía de peticiones de información.

Se pensaba por algunos hernandianos que Manuel Molina aprovechó la amistad con Miguel Hernández para resurgir a su sombra como poeta, escribiendo el controvertido libro Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela, El Guadalhorce, Málaga, 1969. Sin embargo, todo lo que dijo en ese libro era cierto, lo que sucedió es que le surgió un enemigo antiguo vecino como Ramón Pérez Álvarez, secretario de la revista Silbo (1936), que tiró por tierra a Molina y a los hermanos Fenoll, sin saberse por qué razón, tal vez por protagonismo. Además omitió su nombre en algunas cartas que no están en la Obra poética completa del autor de El rayo que no cesa.

La amistad del quinceañero Molina con los hermanos Fenoll, Ramón Sijé y Miguel Molina venía desde las reuniones de la Tahona, porque Molina vivió de joven en calle Barrio Nuevo, contigua a la calle de Arriba, donde estuvo la tahona de los Fenoll, y en la misma calle estaba la residencia del joven Miguel Hernández. Ramón Sijé acudía a la tahona por dos razones, la primera para visitar a su novia que era la bella Josefina Fenoll, hermana de Carlos y de Efrén, y la segunda porque en el alcabor de la tahona (chimenea del horno) le pedían consejos literarios a Ramón Sijé, estudiante de Derecho, tanto Carlos como Miguel, y es muy posible que Molina acudiera de oyente, puesto que esta asistencia la confirmó Carlos Fenoll en la carta en la que le decía que Molina era el benjamín de la tertulia de la tahona. La referencia a la tertulia de la tahona la había contado Molina en la revista Verbo en 1946.

El 2 de octubre de 1932, Molina estuvo presente en la inauguración del busto a Gabriel Miró en Orihuela, el parque que hoy lleva su nombre, como simple asistente, sin participar oficialmente en ningún acto, ni en la revista monográfica El Clamor de la Verdad. Asistió con Carlos Fenoll, que a pesar de que se había iniciado como poeta, tampoco participó en dicha revista ni en el Gallo Crisis, de Sijé.

Manuel Molina y Vicente Ramos conocieron personalmente en Miguel Hernández cuando estuvo al Ateneo de Alicante para una conferencia en plena guerra civil el 21 de agosto de 1937, situado en calle Villavieja, en lo que fue palacio de los marqueses del Boch de Ares.

De esta visita a Alicante saldría el opúsculo Versos en la guerra organizado  y patrocinado por Socorro Rojo, en 1938.

Conclusiones

Dos ilustres personajes de las letras alicantinas de posguerra  deben ser recordados con cierta periodicidad. El historiador Vicente Ramos tiene una importante avenida con su nombre y fue nombrado hijo adoptivo de Alicante y de Guardamar. En cambio Manuel Molina ni una calle, huérfano de otros títulos ni en Orihuela ni en Alciante.

Ramón Fernández Palmeral

 Hoja del lunes.com de Alicante, 15 de marzo de 2021 (con fotos)

sábado, 21 de marzo de 2020

Día Mundial de la Poesía, 21 de marzo 2020. (Alicante -España)





              (Ramón Palmeral pintó y donó:  el cuadro "Viento del pueblo" (un óleo) y se encuentra en la Biblioteca María Moliner de Orihuela).


VIENTOS DEL PUEBLO

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.

Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández (Viento de pueblo 1937)



Comentario que se halla en mi libro "Simbología secreta de Vientos de pueblo de Miguel Hernández" de venta en Amazon y en LULU


 3.-VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

     Este poema, es quizás junto a “Aceituneros”, uno de los más famosos de la creación poética hernandiana. Se publicó por primera vez en El Mono Azul, nº 9 el 22 de octubre de 1936.  Es un poema que aparece en numerosas publicaciones posteriores. Continúa el poeta arengando al pueblo para que despierte y se levante contra la fiera del fascismo que le ataca poniéndoles un yugo. Cuatro veces nombra la palabra “pueblo”.
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

   En la dedicatoria a Vicente, expone el significado metafórico de “vientos del pueblo”. El poeta nace para pasar soplado, es decir, para pasar sobre él los vientos de otros poetas. Por ello cuando el poeta recita se le esparce o se extiende el corazón y se le lleva de aire la garganta, se llena de viento. Los bueyes representan la sumisión, el trabajo bajo el yugo, la mansedumbre. Por ello le pide al pueblo que nos sea manso, que se levante como los leones, o como los toros ante el castigo.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan…
   Continúa el poema enumerando las regiones de España, elogiando de cada  una de ellas con sus cualidades o características más destacadas. Nombra a  los asturianos,  los vascos,  los castellanos, andaluces, extremeños, gallegos, catalanes, murcianos, leoneses, navarros. Les advierte del yugo que les quieren poner gentes de la “hierba mala”, las panteras, las hienas, los fascistas.
   Finaliza el poema con una especie de canto legionario: cantando espero la muerte, (v.71) que tiene similitud con el Himno de la Legión “soy el novio de la muerte”.
  La ilustración se divide en cuatro viñetas asimétricas comunicadas. En la parte de la izquierda vemos los trigos que ilustran el libro original, sobre un corazón, en la idea del verso “me esparcen el corazón”, más abajo una horca sobre una hoz, y al lado “ruiseñores que cantan/ encima de los fusiles” (vv. 72 y 73). A la derecha ilustra la metáfora “desfiladeros de águilas” (v.14). El buey como símbolo de sumisión dobla la frente, debajo el yugo que los somete. La palabra yugo se repite en este poema 4 veces y el total  10 veces en todo el poemario.
El yugo no solo es símbolo de sumisión sino que es también símbolo del trabajo. Anterior al escudo del franquismo, formó parte del escudo de los Reyes Católicos: El águila de San Juan y el yugo y las flechas, los reyes los habían adoptado por coincidir con las iniciales de Ysabel y Fernando) y  que, también tomó la Falange.

Ramón Fernández Palmeral
Alicante


sábado, 22 de febrero de 2020

Atropello del poeta Miguel Hernández, por el Ayuntamiento de derechas de Madrid



 
(Fragmento de "El Lápiz de Miguel" de Palmeral 2003





Un atropello a la figura de Miguel Hernández, el poeta del pueblo

Ramón Palmeral

Se habla estos días de atropello del Ayuntamiento de Madrid, en manos de la derecha, que no se puede permitir en una España libre y democrática, y meramente inteligente, el que a Miguel Hernández lo censuren, al poeta del pueblo escribió:


"Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré”. (Carta)


Miguel Hernández nos quiere decir que estará siempre vivo y vigente, a través de su poesía inmortal. Nunca pudieron cerrar sus ojos, ni podrán silenciar su poesía ni su voz, por muchos cambios políticos que hagan en esta España cuaternaria. Es de necios y mezquinos  intentar borrar la memoria o quemar libros como hicieron los nazis, porque su obra está publicada por todos los países del mundo y en multitud de idiomas, y está en las neuronas donde los intolerantes no pueden llegar. Al contrario, más publicidad le están dando porque ahora, que no se hablaba de Miguel se vuelve a hablar en prensa y en TV. Y es lamentable que, el PP y CS que se dicen  no son sucesores del franquismo ordenen borrar los  12 versos del EL Herido II, del libro El hombre acecha en el cementerio de la Almudena de Madrid. Ciudad a la que acudió muchas veces. ¿Cuándo se va dejar de identificar a los poetas por su ideo ideología política?
En marzo de 1939, a la entrada de los Nacionales en Valencia destruyeron la edición lista para encuadernar en la Imprenta de la Tipografía Moderna de la calle Avellana número 9, se salvaron de milagro unas «capillas» (hojas sueltas sin encuadernar),  que gracias de la Casona de Tudanca (Cantabria) se hizo una edición facsímil en 1981. Si en aquellos años de fascismo hubo una censura expeditiva, no se puede permitir ahora en democracia otra censura ejecutiva ni arbitraria.
Pido y exijo al Ayuntamiento de Madrid  como autor de la reciente biografía Miguel Hernández,el poeta del pueblo (biografía en 40 artículos) ECU que se restituyan los poemas de Miguel Hernández, el poeta del pueblo, en el cementerio de la Almudena, porque el autor de Viento del pueblo escribió para el pueblo, para todos, independiente de su ideología, porque hoy Miguel es un poeta universal, casi mesías, en muchos pueblos oprimidos de Latinoamérica.

12 versos de «El Herido II», “El Hombre acecha”

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Y aquí queden estos versos inmortales de un poeta inmortal que, por mucho que se le quiera vilipendiar, los vilipendiadores serán los despreciados.

Alicante, 21 de febrero 2020

Publicado en El Confidencial Digital de Madrid, sección Denuncia de los lectores

Vicente Ramos & Manuel Molina: trazos de una amistad, por Ramón Palmeral en Hoja del lunes.com

  Vicente Ramos & Manuel Molina: trazos de una amistad Ramón Palmeral / Hoja del lunes.com   Conocí personalmente al historiador...